Gema Pujalte lanza una colección de americanas de mujer. Se observa una propuesta innovadora que parte de formas fundamentalmente oversize, de esta manera, la diseñadora reinterpreta en clave femenina una prenda tradicionalmente clásica y de origen masculino.

En esta reseña se tratará de ofrecer un breve recorrido histórico sobre el origen de esta prenda. La RAE[1] define el término americana según varias acepciones, se han considerado dos de ellas:

  • Chaqueta de tela, con solapas y botones, que llega por debajo de la cadera
  • Perteneciente o relativo a América o a los americanos.

La primera nos remite al significado literal de la prenda y la segunda a aquello propio de América. Es sabido que esta prenda tiene su origen en el siglo XIX , su función era la de vestir a los cazadores, su origen no se da en América sino en Gran Bretaña ,de este país pasó al primero según Cecilio, P (2016)[2]

Independientemente del origen masculino de la americana, haremos una reflexión sobre la adopción de esta prenda por parte del género femenino y el porqué del término “Americana”. Sobre este último aspecto, cabe señalar que en el mundo de la moda tanto masculina como femenina, los países anglosajones se caracterizan por la funcionalidad. Allá por el siglo XVIII la mujer comenzó a vestirse de manera más cómoda gracias a la introducción de una chaquetilla corta llamada caraco[3], esta prenda asociada al traje a la inglesa, nos remite a un mundo mucho más funcional que el que proponía la moda femenina francesa.

Sea por la forma de vida de la alta burguesía y aristocracia en los campos de Gran Bretaña o por su mentalidad menos ostentosa, la forma de vestir de las mujeres británicas era más cómoda, el caraco pudo provenir, esto es tan solo una hipótesis que habría que refrendar con detenimiento, de la chaqueta de caza de los hombres. 

Continuando con la funcionalidad anglosajona no podemos dejar de referirnos, pese a dar un salto cronológico importante, al famoso traje de utilidad que el gobierno Británico, impuso a la población en los años 40 durante la II Guerra Mundial y que aunaba comodidad y austeridad.

Más allá de Gran Bretaña, como se indicó al principio, la utilidad es propia de los países americanos, es sabido que en un país en el que las personas se hicieron a sí mismas la ropa debía ser más funcional.

Aunque América miró hasta los años 40 a Francia, a partir de esta década y con las restricciones de la llegada de moda francesa, durante la II Guerra Mundial, el americano creó sus propias versiones a partir de patrones franceses, si bien, tomaban una forma más sencilla. Comenzaba la era del Ready to Wear americano. Las mujeres vestían más funcionales que en el continente europeo, en este sentido, cabe mencionar a las diseñadoras: Vera Maxwell y a Claire McCardell, el glamour y la suntuosidad se reservaba para el vestuario de cine.  En los 80 destaca Donna Karan y sus propuestas de trajes de chaqueta combinables para la mujer que se convirtieron en clásicos en el mundo de la funcionalidad americana. Así pues, no es de extrañar que nuestra prenda se llame “Americana” bien sea por la forma o por su funcionalidad amén de su adopción por parte de los americanos.

Una vez definido el término “Américana” cabría señalar los antecedentes de la adopción de esta prenda por parte de las mujeres, ya se ha mencionado el caraco, más tarde, allá por el siglo XIX, debido a la incorporación de la mujer al trabajo se creó el famoso traje sastre, basado en dos prendas: Chaqueta y falda. A partir de ahí y continuando en la década de los 20 no podemos olvidar las chaquetas anchas que propuso la diseñadora Cocó Chanel, bastante menos ajustadas que las diseñadas por su coetánea Elsa Schiaparelli. La adopción de la chaqueta, por excelencia, se dio en los años 40, en los 50 las chaquetas ajustadas remarcaban la silueta en S propuesta por Dior. En los 70 la llegada de la moda unisex supuso su adopción masiva por parte de la mujer, en los 80 la adoptan las ejecutivas. En los 90, con la llegada del grunge, las chaquetas poco ajustadas fueron adoptadas por las mujeres de forma poco formal.

Gema Pujalte, como hemos referido al principio, ha querido denominar cada una de estas americanas con nombres de mujeres y diseñadoras rompedoras y es que el mundo de la moda masculina y su revolución actual, pongamos por caso el fenómeno Palomo Spain avanza, por ello, quizás sí sea necesario darle una vuelta de tuerca a esta prenda por lo que la propuesta de la diseñadora murciana nos parece de lo más acertada y abre camino a nuevas revoluciones femeninas.

 

Soraya Noguerón Megías. Profesora de Historia de la moda y de la Indumentaria en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Orihuela. (30 de agosto de 2018)

 

[1] http://dle.rae.es/?id=2KRSL3V

[2] http://www.elblogdepacocecilio.com/americana/

[3] Chaquetilla corta que formaba la parte superior del traje a la inglesa durante el siglo XVIII.

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